¿Adaptamos o Adaptados?

Desde hace varios años, los avances tecnológicos veloces en dispositivos móviles se han vuelto parte de nuestra cotidianidad. Cada nuevo celular no es más interesante por cuanto aporta a comunicarnos realmente, nos importa es que característica particular va a tener comparado al anterior (la cámara tiene X píxeles más… el material resiste golpes en un submarino…le puedo hablar y me responderá en Klingon…). Sea cual sea la razón, los creadores de contenidos digitales nos abordan a cada instante con ínfimas o gigantes mejoras generando constantes expectativas en nuestras mentes de consumidores.

La industria de los videojuegos está inevitablemente ligada a esta progresión tecnológica. Los dispositivos móviles son un punto de distribución y desarrollo natural para los juegos. Los posibles clientes y fanáticos ya no requieren comprar costosas consolas o computadores de alta gama para tener acceso a su escapismo lúdico. Esto tiene varias consecuencias (tanto positivas como negativas) pero me interesa una en especial: jugadores cada vez menos enfocados e insatisfechos…Piénsenlo…

La idea de juegos casuales dentro de un mundo que no se detiene y nos bombardea con actividades/responsabilidades parece un sueño hecho realidad. Jóvenes que se han vuelto adultos se aferran todavía al tiempo de distracción que encontraban en los videojuegos pero, la vida ahora no les regala demasiado tiempo para hacerlo. Se sienten ahogados, atrapados y detestan cada instante de sus días….De repente sin siquiera buscarlos, aparecen frente a ellos listas extensas de juegos como Piano Tiles o Clash Royal que los seducen casi de inmediato, ofreciéndoles cortos lapsos de diversión a un bajo precio. Esto suena todo muy bien y muy funcional, pero acarrea ciertos efectos alternos que generalmente no nos detenemos a considerar….

Respiren profundo un instante, pongan su mente totalmente sincera a funcionar y diganse a ustedes mismos cuál fue el último juego que se detuvieron a completar siendo su único enfoque. Seguramente varios jugadores experimentados y mayores tendrán varios en mente, pero estoy casi seguro que los más jóvenes será bastante diferente.

¨La semana pasada jugué 10 horas de Hearthstone, unas 12 de Dota, probablemente unas 20 de Pokemon Go y sigo pasándome poco a poco Horizon Zero Dawn¨- es el tipo de respuestas que creo que serán más comunes. El gran éxito de conseguir pequeños lapsos de diversión no está tan solo en las necesidades de nuestro mundo actual, los juegos no solo son por ser, quienes los crean los crean con extremo cuidado y entendimiento de lo que son. Para querer retomar una y otra vez cortas partidas del videojuego que sea, necesitamos motivación y darle un sentido al jugar, así sea mínimo. Entra ahí una lógica perfectamente controlada por juegos como Candy Crush o incluso más complejos como Hearthstone: el éxito casi inmediato y los premios constantes a sus usuarios…. Piénsenlo… La mayoría de sus usuarios tendrán disponibles entre 10 a 30 min cada vez que abran el juego. Cada uno de ellos espera distraerse pero también que su experiencia valga algo que los impulse a tenerla. Nadie espera usar esos preciados y cortos minutos de escape para no lograr absolutamente nada. ¿Qué hace entonces el juego? Fácil, idea varios tipos de pequeños premios para satisfacer a estos individuos Esto aparece de mil maneras, puede ser dinero dentro del sistema económico interno del juego, pueden ser más niveles, puede ser un nuevo sombrero para mi personaje, puede ser una versión brillante de una carta que ya tenía…. Somos cada vez más consentidos, más distraídos y queremos que nos premien más por cómo enfocamos nuestra tan preciada distracción.

Tenemos mayor acceso a todo tipo de videojuegos y junto a ellos mentes brillantes diseñándolos para atraernos momentáneamente y seudo complacer nuestras necesidades. La máquina de distracción gira más rápido y necesita hacerlo por como nosotros mismo le hemos ido cambiando nuestras exigencias…. ¿O tal vez no?… Piénsenlo…

¿Será que todo ha funcionado al contrario? ¿Será que el medio no se ha adaptado a nosotros? ¿Será  que más bien nos ha ido moldeando a su gusto? Es posible que el fácil y constante acceso nos esté llevando a la falta de atención y la búsqueda de pequeños placeres poco significativos. No pretendo hablar de este fenómeno con algún tipo de juicio de valor, pretendo impulsarnos a pensar sobre nuestras costumbres como consumidores y lo que realmente consideramos satisfacción dentro de nuestro escapismo. ¿La máquina funciona como respuesta a nuestra evolución o seremos nosotros los que evolucionamos alrededor de ella?…Piénsenlo…

#MadTheorist

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