Castlevania: Una Oscuridad dentro de todos

Castelvania: Symphony of the Night cumple 20 años esta semana y es importante hacerle tributo. Uno de los juegos más emblemáticos del PS1, una marca indiscutible en el género Metroidvania y uno de los más finos exponentes de una época dorada llena de creatividad de parte de Konami. Para quienes, por alguna muy extraña razón, desconocen la franquicia Castlevania, estos juegos se dieron a conocer en 1986 con su primera creación para el Famicon y NES. Su ambiente oscuro, complejidad en la progresión de juego y alta dificultad atrajo de manera inmediata a un público que nunca había visto un juego explorar temáticas y ambientes góticos. Una propuesta creativa que invitaba a los jugadores a ver más allá de lo evidente y planear con cuidado cada movimiento. Konami descubrió que su idea valía realmente la pena y desde ese entonces hasta el día de hoy la franquicia Castlevania es un nombre inolvidable en la historia de videojuegos y un punto de referencia para muchos.

En el caso específico de Symphony of the Night, los jugadores pudieron tener una experiencia más profunda de manera narrativa y ambiental con los nuevos alcances tecnológicos del PS1. Controles perfeccionados que realzan las mecánicas de juego, habilidades diversas de los personajes (dentro de un sistema de RPG simple) y un constante sentimiento de poder sobre el juego al explorar un castillo lleno de retos de alto nivel. Un gran cambio, desde un punto de vista de conexión con los personajes, fue la idea de volver a uno de ellos una especie de antihéroe, un representante claro de la antítesis de los Belmont. Alucard, hijo de el eterno rival de la familia de cazavampiros se volvió el avatar del jugador dentro del universo.

La estética, tanto visual como sonora, es impecable. El juego aprovecha el mayor poder de la consola dándole movimientos fluidos a los personajes, trampas y elementos ambientales. Cada habilidad es acompañada por una gran estimulación visual, adornada con luces, partículas y secuencias pre escritas de animación. Los Bosses que se nos presentan son complejos, llenos de pequeños detalles visuales y evolucionan claramente mientras se va desarrollando la pelea, un gran ejemplo de esto es Granfaloon. La música y efectos de sonidos son la obra de una mente y mano experta. Symphony of the Night tiene uno de los soundtracks más memorables de la época con obras que todo jugador reconoce casi al instante. Los invito a buscar “Symphony of The Night- Prologue” en Youtube y estoy seguro que será mínimo el número de personas que no haya oído este track.

Todo esto está muy bien y en realidad podría ir más a fondo intentando explicar porque este es un juego que todo gamer debería jugar al menos una vez para descubrirlo por encima; valorar una gran creación es justo y necesario, pero…. algo detrás de todo esto se oculta… Una verdad psicológica y moral detrás del gran atractivo de la franquicia, detrás de su éxito aún resonante y su fuerte culto de fans…..Piénsenlo…

Como es bien sabido, el personaje de Drácula de Bram Stocker es un ente oscuro, una representación de la maldad y la crueldad extrema. Pero no solo eso, el personaje toma como inspiración un ser repugnable de la vida real, el príncipe Vlad Tepes. Gobernante de Valaquia en Rumania gran parte de los 1400, conocido por sus acciones violentas y su particular gusto por empalar a sus enemigos. Castlevania hace claro homenaje a este personaje, tanto el de ficción como el real, uno de los ítems en el juego se llama Ring of Vlad por ejemplo. Sumado a esto, el juego hace referencia a varios personajes tenebrosos como La Criatura (monstruo creado por Frankenstein), Beelzebub y Medusa entre otros. Algo en nuestra mente o tal vez nuestro instinto, nos atrae hacia lo tenebroso, hacia lo que no entendemos y nos asusta. Los sonidos extraños detrás de la puerta…. la voz invisible a nuestra espalda… la mirada intensa y pesada que nos oprime pero no logramos descifrar dónde se origina. Los creadores de Castlevania saben claramente cómo opera este lado macabro en la naturaleza humana y han logrado explotar este impulso oculto dentro de su franquicia.

Es claro que la idea principal de estos juegos es vencer los entes oscuros que nos acechan, sin embargo, Symphony of The Night varía está dinámica lo suficiente para manipular instintos aún más sombríos dentro de nosotros… Alucard, hijo de Drácula y Lisa Farenheightses, es mitad vampiro lo cual lo vuelve benévolo de cierta forma, pero esto también implica que la sed de sangre, instintos destructores y mente maquiavélica hacen parte de él. El juego nos llena de emociones permitiéndonos explorar el máximo potencial del personaje al inicio para después arrebatarnos todo y dejarnos sedientos de poder. Alucard representa este punto prohibido de deseo que existe en nosotros. Todos queremos enfrentarnos a la oscuridad y los miedos más siniestros que alimentamos desde niño, pero estos mismos no son solo una representación de maldad, son también una tentación constante que nos lleva a dudar sobre nuestros actos. El precio de vivir eternamente es tornarse a una especie de canibalismo y una vida infecta de placeres excesivos… ¿No se detendrían a medir esta posibilidad? ¿No se verìan tentados a considerar que el precio en realidad no es tan alto por tan espléndido premio?

El fin justifica los medio dicen algunos….las tentaciones macabras son miles y nuestra moralidad puede temblar fácilmente, aún más en una situación ficticia donde la inmortalidad es un hecho palpable. ¿Será este ser perverso y depravado dentro de cada uno de nosotros lo que realmente ha llevado al gran éxito de los Castlevania? ¿Será que nuestras tentaciones infames necesitan poder manifestarse de alguna manera antes de arrastrarnos a un punto de no retorno?….Piénsenlo…

#MadTheorist

Imagen : Sergio Fagua

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